Trajo el viento una canción enredada en su pelo,
Que sonaba con voz de sirena, con susurros de mar.
Le escuche pasar y tire una flor por anzuelo.
Y con la canción en brazos al norte me heche a andar.
Pasé por montañas altivas; en rios bañé mis ropas.
Entre hierbas que hablan misterios sólo soñé con tu voz.
Con tristes fuegos fatuos compartí unas copas
Y para no perder tiempo, monté una tormenta feroz.
A la orilla del mundo construí un blanco navío
Con nubes, para darle alas, con velas de fino papel.
Zarpé hacia el norte, para evitar extravío,
A la canción que me puso en camino, siéndole siempre fiel.
Un dia volví a casa, como vuelven también las aves.
Abrí la ventana para que el viento pudiera entrar.
Dejé la canción ir flotando sobre corrientes suaves
Para que a otro viajero al mundo pudiera llamar.